
Edward Teach. Barbanegra

Primero era conocido como Drumond. Era un
marino de Bristol, honrado, trabajador y con mucha fuerza. Fue un hombre muy
religioso, solidario, respetuoso, quien no bebía ni blasfemaba.
Pero, en las Antillas, a fines del Siglo
XVII y comienzos del XVIII, Drumond no tenía trabajo y le ofrecieron
embarcarse en un viaje de corso contra España y Francia, con el capitán
Hornygold, quien tenía mentas de pirata, y no sólo corsario.
Drumond -entonces- para mantener limpio su nombre, tomó otro:
Edward Teach. Pronto aprendió el oficio, y cuando le dieron el mando de un barco
francés que tomaron cuando iba rumbo a la Guinea, y deslumbrado por el poder,
abandonó a su Capitán, armó la nave con cuarenta cañones y la bautizó con el
nombre de Queen Ann's Revenge.
Los piratas sentían ansia de venganza contra todos,
especialmente contra los españoles, que no querían ser saqueados y armaban sus
barcos, perseguía a los piratas y los ahorcaban. Francia, España e Inglaterra
firmaron la paz, pero los filibusteros continuaron viviendo de sus saqueos.
En esa época, en las cercanías de las Virginias y las Carolinas,
Teach tomó el Great Allen, una nave de tres palos inglesa, la saqueó y la
incendió junto con la mayor parte de su tripulación.
Los ingleses reaccionaron contra estos hechos enviando desde
Barbados a la nave Scarborough, de la marina de guerra para atacar al pirata
Teach, y éste huyó y se refugió en el Golfo de Honduras. Pero estos sucesos le
dieron fama y lo comenzaron a apodar Blackbeard por su aspecto, pues usaba una
tupida barba negra que le nacía de abajo de los ojos y le llegaba a la cintura,
peinada en seis trenzas rematadas todas con listones de diversos colores.
Llevaba el pelo muy largo, tenía gran altura y fuerza. Usaba sombrero negro que
le daba sombra a la cara, haciéndola más malévola, y en los combates colocaba
bajo la copa unas mechas de cañón encendidas que le alumbraban los ojos con un
reflejo diabólico.
Aquel buen Drumond se transformó así en Edward Teach, alias Barbanegra, el pirata más cruel, audaz y afortunado
que surcó los mares al norte de Cuba. Gran bebedor, decía tener pacto con
Satanás y blasfemaba todo el día atemorizando a quien lo veía, pues era temido
incluso por su tripulación.
Vestía camisa de algodón abierta al frente y un pantalón
ancho cortado arriba de las rodillas, quedando éstas al aire y usaba unas
inmensas botas caídas. Sobre el pecho llevaba dos tahalíes cruzados en los
cuales se ubicaban seis pistolones. Del cinturón colgaban su machete y tres
puñales.
En el Golfo de Honduras, Teach encontró al Revenge,
al mando del mayor Stede Bonnet. Los dos trabaron amistad y firmaron un
tratado de ayuda mutua. Bonnet comenzó a desempeñarse al mando del Revenge, pero
poco duró, y fue prácticamente encerrado por Teach, a bordo del Queen Ann's Revenge en calidad de pasajero
(preso en su cabina). Bonnet no tuvo más
remedio que aceptar y y se convirtió en un estorbo, en un bufón de
Barbanegra.
Para deshacerse del mayor
y de su gente Teach decidió devolverle su barco,y lo enviaron a Bathtown,
pero al llegar encontró la nave con unos pocos hombres hambrientos, nada de
botín, y una veintena de otros tripulantes abandonados en una isla cercana.
Barbanegra se instaló en Bathtown, consiguió el perdón y quedarse con
el botín, fue bien recibido por los colonos, pues
contaba con la amistad del gobernador y del secretario (a quienes había
adulado con ganancias malhabidas).
Allí se casó con una señorita de la sociedad, de dieciséis años, hija de un
antiguo comerciante que siempre tuvo la ilusión de saber dónde guardaba Teach
sus tesoros, cosa que nunca descubrió, y que -según se cree- no han sido aún
descubiertos.
Pronto supieron que Barbanegra tenía en diversas partes catorce mujeres
legítimas y vivas, y otras muchas ilegítimas que había abandonado, más algunas
que murieron extrañamente. La joven señora Teachera compartida por su marido con toda su tripulación, pues los
piratas consideraban todos sus bienes comunes.
El Queen
Ann's Revenge continuaba anclado en el río y más de
treinta piratas instaban a Barbanegra, rico y casado, a que volviera a su vida de aventuras, a lo que
él se negaba. Pero en junio de 1718, con la complicidad del Gobernador y
el secretario, a quienes daba parte de dinero que obtenía por cualquier
método, y por lo que tenía inmunidad, se embarcó nuevamente.
Por las noches Teach bajaba a tierra con su gente para celebrar verdaderas
orgías sin pagar a los hosteleros que nunca se atrevían a cobrarle el consumo,
pues -si llegaban a requerirle pagos- respondía a balazos.
En octubre los sufridos colonos se dirigieron a Mr. Spotswood,
gobernador de Virginia
pidiéndole ayuda. Spotswood comisionó al teniente de navío Robert Maynard del barco de su majestad
Pearl para que tomando el sloop Ranger fuera en persecución de
Teach. El día 17 de noviembre, dos días después de la ejecución de
Bonnet, zarpó Maynard y el 21 llegó a Okerecock Inlet, donde encontró lo
que buscaba.
Barbanegra no tenía a bordo más que veinticinco
hombres, pero estaba sobre aviso por una carta del
secretario Knight.
Al amanecer Maynard avanzó resueltamente sobre el
Queen Ann's Revenge. El archipirata hizo disparar los cañones y la carnicería fue tremenda.
Barbanegra ordenó el abordaje y así, entre gritos, aullidos y maldiciones
abordaron, para encontrarse con los hombres de Maynard que cayeron sobre los piratas por sorpresa.
Maynard y Teach se buscaron y dispararon a un tiempo. Teach falló el tiro pero el
disparo
de Maynard le dio en la cara a Barbanegra. Esto no pareció afectarlo y riendo
sacó su puñal más largo y se arrojó sobre Maynard. El duelo fue
terrible, la fuerza bruta contra la agilidad y la destreza. Entre gritos
y blasfemias, Teach avanzaba sobre el oficial, éste
más hábil y con destreza, lo hería, haciendo
que Teach sangrara ya por seis lugares.
La espada de Maynard se rompió y Teach, riendo salvajemente le tiró un tajo que Maynard logró esquivar pero perdió dos dedos de la
mano izquierda. El pirata, con los dientes
relampagueantes bajo el ancho sombrero y la cara alumbrada por las
mechas, creyó que el oficial estaba a su merced, Pero uno de los marinos
descargó un golpe con su machete sobre el hombro del pirata que casi le
despegó el brazo derecho. Pero nuevamente se repuso el archipirata,
mientras los hombres de Maynard
lo herían a balazos y estocadas. Se defendía, repartiendo tajos con su puñal, sin tratar de
evitar las heridas, que ya eran más de veinte; y perdía tal
cantidad de sangre que tenía las barbas y la ropa empapadas. Como
no caía, Maynard avanzó, y Teach tomó
uno de sus pistolones, lo armó, pero nunca llegó a disparar, pues con un
gruñido cayó muerto sobre el puente.
Sus hombres se rindieron y otros,
echándose al agua, se escaparon por la costa.
Maynard trasladó a Charleston a los prisioneros. Llevaba la cabeza de Barbanegra clavada en el bauprés. Los prisioneros
juzgados por el juez Trott, fueron debidamente ahorcados.
Barbanegra fue llamado el archipirata, del que nadie conoció nada decente o
positivo. Y su tesoro se supone que aún se halla en algún banco de arena de
Carolina.
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Material compilado y seleccionado por la
educadora Nidia Cobiella
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